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A RESTAURANTES Y HOTELES SE LES APLICARÁ UN DESCUENTO. Vino Blanco Generoso Seco y Dulce
Mezcla
Catarratto, Grillo.
Zona de Producción
Uvas provenientes de viñedos en Marsala, Trapani, Sicilia occidental.
Vinificación
Cosecha manual entre el 15 y finales de septiembre. Vinificación en blanco con fermentación a temperatura controlada de 13-14°C durante cuarenta y cinco días, se añade mosto cocido y destilado de vino. La fermentación maloláctica es completa. El añejamiento es de 30 meses en toneles de roble.
Características organolépticas
Vista: Ámbar claro, brillante
Nariz: intenso, característico, uva pasa, vainilla, persistente.
Boca: Armónico, cálido, uva pasa y almendras.
Acidez: 4,6 %
18 % Alc. Vol.
Consejos de servicio
Servir a 12°C. Vino para postres no muy dulces a base de fruta seca, posiblemente sin cremas, para meditación. Puede acompañar algunos quesos fuertes.
El Marsala dulce, con cantidad de azucares más alta se usa también en repostería y algunos platillos exsoticos de carnes, sobre helados y frutas.
Similar en su particular elaboración a otros caldos como el Oporto, el Madeira o el español Jerez, el Marsala se diferencia de todos ellos por la particularidad de la tierra en la que nace, Sicilia, y por sus viñedos autóctonos. Es por ello, por lo que se ha convertido en el más famoso y estimado vino licoroso italiano. Sus orígenes históricos son curiosos y fortuitos.
Su historia comienza como la de muchos otros vinos. Las rutas comerciales que existían entre los diferentes países eran largas y pesadas, ya fueran por tierra o por mar, y era necesario conservar en buen estado los productos para que llegaran a su destino sin ninguna anomalía. A finales del siglo XVIII un comerciante inglés que viajaba por el mundo llegó a Sicilia, quedó sorprendido del vino que se elaboraba en una pequeña localidad italiana, en Marsala. Decidió llevarlo consigo a su patria para poder degustar allí las excelencias de este caldo y para conservarlo le añadió una cierta cantidad de alcohol.
No hay que decir, que cuando el vino de Marsala llegó a Inglaterra tuvo una gran acogida entre la población. Fue entonces cuando la técnica de producción se comenzó a realizar del mismo modo que se hacía con los vinos licorosos de España y Portugal. Cuando comenzó el siglo XIX, el Marsala ya se difundía por Australia, Brasil y Norteamérica. Luego, se extendería por Europa, sobre todo por Alemania, Rusia y los Países Escandinavos. A toda esta expansión se dice que contribuyó el almirante Nelson, quien dio la fama al Marsala por las compras masivas que hacía para su tripulación.
Elaboración
La fase de elaboración del Marsala, al igual que la de otros vinos como el Jerez o el Oporto, es compleja y es necesario que siga un orden riguroso. De la vendimia sólo se seleccionan los racimos maduros, que serán los que pasen por el proceso de vinificación. El producto resultante se alojará en barriles llenos solo en sus dos tercios y no sufrirá ningún tipo de alteración debido a su elevada graduación alcohólica, entre los 18 y 21 grados, que le viene dada por el añadido de mosto cocido y alcohol etílico. En cuanto a la fase de envejecimiento, se realiza mediante el sistema de soleras: los barriles se colocan escalonadamente y se realizarán trasvases parciales a los barriles inferiores. De este modo, vinos de diversas añadas se mezclan y se obtienen un producto final equilibrado y armónico.
Hay que decir que en ocasiones esta abundancia de técnicas y tipos desorienta al consumidor y le puede hacer elegir caldos similares al gran Marsala pero que han sido elaborados con prácticas menos honradas, pues en muchos casos se le añadían aromatizantes como el chocolate o ciertas esencias.
Por ello, para garantizar la calidad del producto existe una normativa a través de la cual sólo se puede denominar Marsala a los vinos licorosos producidos en la provincia de Trapani, Sicilia, excluyendo incluso a los territorios de Pantelleria, Favignana y Alcamo que utilizan las variedades grillo y catarratto.
Distintos tipos
Del Marsala se distinguen diferentes tipos: según el tiempo de envejecimiento que el licor pase en la barrica se distinguen el “fino”, que necesita un mínimo de un año de afinamiento, el “Superior” de dos años en barrica, el Superior Reserva de 4 años, el “Virgen” o “Soleras”, de 5 años y por ultimo el “Virgen y/o solera extraviejo” o “Virgen y/solera Reserva”, de 10 años de barrica.
El color del Marsala puede también variar, pero oscilará entre los tonos oro, ámbar y rubí, dependiendo del grado de azúcar que tenga. Así distinguimos el Marsala “Seco”, con menos de 40g de azúcar por litro, el “semiseco” con un contenido de azúcar que oscila entre los 40 y los 100 gramos y el marsala “dulce” con más de 100 gramos de azúcar por litro.
Con qué tomarlo
Un vino como el Marsala ofrece al comensal sensaciones ricas y complejas y dependiendo de qué variedad se trate deberá degustarse de una determinada forma y combinará con unos productos mejor que con otros.
Por ejemplo, los tipos Superior y Virgen, suelen contar con aromas a madera, vainilla, caramelo, miel, a fruta fresca con ciertas notas cítricas. A una temperatura entre los 12 y 14 grados y en pequeños vasos en forma de tulipán, sus características organolépticas serán mucho más apreciadas por el comensal.
En el caso del Marsala Virgen o Superior Seco es perfecto para el momento del aperitivo aunque también combina a la perfección con pescados y todo tipo de productos marinos. Por ultimo, el Marsala superior merece ser degustado con los postres como colofón a un gran festín. También puede asociarse a un foie gras o con todo tipo de quesos de hierbas o con un toque picante como el roquefort, stilton o el gorgonzola.
El Marsala también tiene aplicación en la cocina, de ahí los famosos Scaloppines Marsala conocidos en el mundo entero. Una pequeña anécdota; los americanos conocidos por su gran “cultura alimentaria” han llegado a vender el Marsala como una salsa para los scaloppines que puede encontrarse en cualquier estante de supermercado. Y esto, es un delito para un vino italiano de tan antigua y noble tradición.
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